Respiramos veneno

Por María Enríquez Rodríguez

El aire de esta ciudad nos mata. No es ninguna novedad la larga lista de enfermedades que muchos habitantes de Monterrey padecen por respirar aire contaminado: alergia, irritación en los ojos, asma, tos crónica, enfermedades del corazón, incluso cáncer.

Quienes habitamos la metrópoli nos hemos acostumbrado a vivir así, enfermos y constantemente expuestos a un panorama gris.

Participando en iniciativas ciudadanas como el Comité Ecológico Integral -colectivo apartidista, principalmente de mujeres, que llevamos siete años luchando por la calidad del aire de la Ciudad hemos aprendido con el tiempo que este tema es complejo, sistémico y requiere una enorme voluntad para que pueda resolverse.

Es un asunto que suma temas de química atmosférica + atribuciones de diferentes órdenes de gobierno: local, estatal y federal + la calidad de nuestros combustibles + el significativo papel de las industrias + movilidad + los ciudadanos desde su contribución individual.

Si bien estamos convencidas de que todos somos parte de la solución, cada vez tenemos más claro que no todos afectamos igual ni tenemos el mismo impacto.

Nosotros, los ciudadanos, no dictamos la política pública en materia de movilidad ni inspeccionamos ni revisamos a las industrias. El mayor esfuerzo que hagamos jamás tendrá el mismo impacto que las decisiones que tomen nuestros Alcaldes, el Gobernador, el Presidente o los dueños de las industrias que operan aquí.

Aun cuando hemos acudido a todas las mesas de trabajo, conferencias, talleres y reuniones a las que nos han convocado; aun cuando hemos hecho el más grande esfuerzo por solucionar este problema, seguimos enfrentándonos al mismo o quizás a un peor panorama que el de hace siete años.

¿Por qué a pesar de tener una sociedad civil activa y organizada no ha cambiado nada?

La respuesta más común es: porque las atribuciones que regulan las fuentes de contaminación más importantes, especialmente las industrias más poderosas y con mayores emisiones, son de competencia federal.

La refinería, la industria metalúrgica, la química, la generación de energía, entre otras, son reguladas por la autoridad federal, que no parece tener interés alguno en entrarle al tema. Tenemos entonces fuera del juego a una de las instancias con mayores facultades para abonar a la solución.

Parece que las competencias de nuestro Gobierno y Congreso local son limitadas, sin embargo, nuestra esperanza está en que se accionen, coordinen y activen para superar este enorme desafío.

El Gobierno estatal tiene que asegurarse de hacer rápido y de manera articulada aquello que sí está en su competencia, que es bastante significativo. Y, por otro lado, tiene que exigir, presionar y negociar lo necesario para que el Gobierno federal le entre a hacer su parte.

El resto de las instancias tienen que hacer también lo que les toca, cada una alineada a un plan coordinado y con esta meta común.

Los industriales, particularmente, tienen que asegurarse que sus operaciones generen prosperidad, pero no a costa de la salud de las comunidades. Deben tener operaciones que generen empleo y derrama económica, pero respetando el entorno natural.

El asunto de la mala calidad del aire es un problema de salud pública, merma la calidad de vida de los habitantes, impacta la productividad, tiene efectos en la atracción de talento, es un factor determinante para la decisión de las familias de apostarle a nuestra ciudad o migrar.

Ante ello, buscamos que la Ciudad se movilice para exigir acciones concretas y contundentes para limpiar el aire de nuestra urbe.

Ya no estamos dispuestas a escuchar que el desinterés de la Federación nos condena a respirar aire que nos enferma. Ya no tenemos paciencia para más estudios ni más mesas de trabajo. Las soluciones están claras, necesitamos acciones concretas.

Para hacer visible este grito desesperado, este domingo 26 de marzo a las 17:00 horas habrá una marcha ciudadana que inicia en la Explanada de los Héroes: ¡Queremos aire limpio!

Es por la salud de todos los que vivimos aquí.

ESTA NOTA PUEDES ENCONTRARLA EN: https://www.elnorte.com/respiramos-veneno-2023-03-23/op245796

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¡Aire limpio ya!